La mejor forma de entender nuestra educación: el Parvulario en la ESB

Todo camino empieza por un primer paso. Y si hablamos de aprendizaje, el camino será largo y no siempre fácil, puesto que no es posible entenderlo sin perseverancia, interés y un esfuerzo dosificado y sostenido. Pero este esfuerzo no tiene sentido alguno si no existe motivación para hacerlo. Por lo tanto hay que transmitir al alumno las ganas de aprender, despertar su curiosidad por conocer el mundo que le rodea y experimentar en él. Esto significa aprender a aprender y no es otra cosa que aprender haciendo. Aprendemos jugando, relacionándonos, compartiendo, experimentando, acertando y equivocándonos.


El objetivo principal del Parvulario de la ESB es dotar al alumno de competencias y recursos para afrontar no solo los muchos años de estudio que le quedan por cursar, sino también algo mucho más importante: la vida. Por ello, un principio básico de nuestra Escuela es que no formamos estudiantes, formamos personas. Pero formar personas implica respetar profundamente la diversidad, es decir, valorar la riqueza que proporciona la heterogeneidad. Cada niño, cada persona, es un mundo rico en creatividad, espontaneidad, vivencias.... y es un activo que se ha de potenciar, compartir, y  del que todos podemos aprender.


Formando personas

Para formar personas, en este caso alumnos de corta edad, es preciso trabajar diferentes competencias básicas, pero siempre desde una óptica tanto transversal -las mismas competencias se trabajan con diversidad de actividades durante el mismo curso escolar- como longitudinal -las mismas competencias serán ampliadas y trabajadas durante todos los años de escolaridad-. Un buen ejemplo de ello es la competencia lingüística en alemán. La lengua alemana se trabaja a través de diferentes actividades durante todo el curso, pero también se trabajará durante todos los años de escolaridad del alumno.


Competencias en la Escuela: Competencias para la vida

Las competencias que se trabajan en el Parvulario de la ESB se estructuran en cinco áreas diferenciadas, pero que están intrínsecamente vinculadas entre sí:

  • Autonomía personal: La autonomía es la facultad para gobernar las propias acciones sin depender de otro. Mediante este proceso, el niño aprende, poco a poco, a decidir. La autonomía se perfecciona lentamente y permite que la reflexión se imponga a los impulsos, enseña a gestionar la propia vida y enseña a asumir responsabilidades. En otras palabras, sin autonomía no es posible madurar.
  • Autonomía social: Vivimos en mundo social y nuestras acciones tienen influencia sobre los demás. Aprender a decidir, convivir, compartir, escuchar, tolerar, respetar, aportar... es aprender a vivir en sociedad. Esto significa aprender a ser asertivos y no olvidar nunca que la inteligencia compartida es siempre superior a cualquier inteligencia individual.
  • Competencias cognitivas: Es fundamental preparar al alumno para que obtenga el máximo rendimiento de sus capacidades cognitivas. Para ello, el alumno tendrá que aprender a utilizarlas con  un propósito concreto, puesto que no se trata de tener ciertas capacidades, sino de saber ponerlas en acción. Por ello, ya desde Parvulario se empiezan a educar la atención, la concentración, la memoria, el razonamiento lógico, la planificación y la organización, pero sin olvidar nunca la edad del alumno.
  • Competencias lingüísticas: Una de las características que diferencia la oferta educativa de la ESB respecto a otros centros es la formación en cinco diferentes lenguas. Para que el alumno adquiera esta competencia es preciso trasladar ese conocimiento a la vida cotidiana y a la normal interacción entre alumnos y entre alumno-profesor. El aprendizaje de una lengua siempre es un ejercicio continuo, acumulativo y activo, y es en los primeros años de aprendizaje cuando se forja la base de ese conocimiento. Y sabemos bien que la mejor manera de adquirir una lengua es poniendo en acción los conocimientos,  vinculándolos directamente al día a día.
  • Competencias emocionales: Las competencias anteriormente descritas no tienen ningún sentido sin un equilibrio, sin un control de las emociones. El niño ha de aprender a conocerse y aceptarse, lo que le permitirá fijarse metas asequibles en la vida.  Conocer e identificar sus emociones será el camino para obtener una visión objetiva de él mismo y será fundamental para que pueda establecer relaciones saludables con las personas que le rodeen. Será la integración de sus competencias intelectuales y sus competencias emocionales, como la empatía, lo que le permitirá evolucionar y comprometerse con su desarrollo como persona en la sociedad en la que vive.

Nuestra forma de trabajar: aprender a aprender

Todas estas competencias no es posible adquirirlas sin una metodología de trabajo concreta. Para nosotros es básico que el niño aprenda a aprender, despertar su curiosidad y que entienda que cualquier acción que conduce a una meta conlleva un esfuerzo asociado. Por ello, qué mejor que efectuar estos aprendizajes en un entorno lúdico, aunque no por ello menos exigente. Y precisamente por ello, sabemos que no todo lo que se enseña se aprende. Cualquier enseñanza podrá comprenderse perfectamente, pero no se aprenderá hasta que se ponga en práctica. El mejor ejemplo de todo ello, es que a partir de P3, cada uno de los grupos de parvulario está formado  a la vez por alumnos de P4 y P5. Para los primeros supone toda una fuente de estimulación y para los segundos supone todo un reto, como demostrar que son mayores y una buena guía para sus nuevos compañeros.


Otro buen ejemplo es una actividad como KAPRI, desarrollada por la Escuela durante todo el curso escolar. En esta actividad, de periodicidad semanal y que se lleva a cabo durante todo un día lectivo, conviven y trabajan alumnos de P4, P5 y 1ª clase de Primaria. Juntos participan en actividades diversas, y es una plataforma idónea para poner en práctica todas las competencias sociales, personales y cognitivas que se vienen trabajando durante todo el curso escolar. Es un ejercicio de convivencia hecho realidad que sienta las bases del mundo social que supone la Escuela.


Respecto al trabajo que se efectúa con otros tipos de competencias, cabe indicar que cobran vital importancia aspectos como la motricidad fina y la competencia comunicativa en alemán. No podemos olvidar que la lengua vehicular de nuestra Escuela es el alemán y que los alumnos efectúan la inmersión en los procesos de lecto-escritura en 1ª clase de Primaria. Por lo tanto, es muy importante que la base sea lo más sólida posible. Esto nos conduce a  recomendar a las familias todas aquellas acciones preventivas necesarias con el fin de dotar al alumno de los máximos recursos para afrontar la educación primaria en las mejores condiciones posibles. Para nosotros es básico no convertir en problema aquello que estamos a tiempo de trabajar, y cualquier acción preventiva será siempre aplicada con esta finalidad.


Familia-Escuela: Acción compartida

Por último, no podemos olvidar que el primer núcleo de socialización de la persona es la familia. Para nosotros es fundamental la acción compartida Familia-Escuela. Sin un funcionamiento sincronizado de este binomio es imposible formar personas. En la práctica educativa, en la tarea de dotar de recursos al niño y de enseñarle a utilizarlos de la mejor manera posible, son fundamentales las acciones de los padres y de los educadores. Esto nos obliga, a padres y educadores, a ejemplificar aquello que estamos enseñando.Estamos convencidos del éxito de nuestros alumnos porque tanto a las familias que forman ya parte de la comunidad de la Escuela Suiza de Barcelona, como a sus educadores, nos une un único objetivo: formar personas felices que puedan hacer una aportación innovadora y original a este mundo en el que vivimos.

 


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